Bajo una fina lluvia otoñal, el Airbus A320neo de Ita Airways tocó pista en el aeropuerto Atatürk de Estambul a las 19:12 hora local. A bordo viajaba León XIV, el primer Pontífice en pisar suelo turco desde Benedicto XVI en 2006, cerrando así un maratónico primer día de su viaje apostólico número uno
El Papa, visiblemente sereno pese a las casi doce horas de agenda, descendió por la escalerilla y fue recibido con protocolo reducido: un grupo de niños vestidos con trajes tradicionales le entregó un ramo de flores blancas y varias autoridades locales lo saludaron con inclinaciones de cabeza. No hubo himnos, no alfombra roja, solo el eco lejano de los minaretes llamando a la oración del magreb.
Un día que empezó en Ankara y terminó entre aplausos espontáneos
La jornada había comenzado a las 10:22 en la capital, Ankara, con la llegada oficial y la visita obligada al mausoleo de Mustafa Kemal Atatürk, gesto que todos los líderes extranjeros repiten y que León XIV cumplió con sobriedad, depositando una corona de flores ante el padre de la Turquía moderna.
Horas después, en el imponente Palacio Presidencial, Recep Tayyip Erdoğan lo recibió con honores militares. Tras la foto protocolaria y una reunión a puerta cerrada de 45 minutos –de la que no trascendió contenido–, el Papa se dirigió a la Biblioteca Nacional presidencial, donde pronunció su primer discurso importante del viaje ante políticos, académicos y embajadores. En él pidió “puentes de fraternidad” en una región “herida por tantos conflictos” y defendió la libertad religiosa como “termómetro de toda democracia madura”.
El momento más simbólico llegó en la sede de la Presidencia de Asuntos Religiosos (Diyanet), el poderoso organismo estatal que controla las mezquitas y la formación de imanes en Turquía. Allí, León XIV mantuvo un cara a cara de veinte minutos con su nuevo presidente, Safi Arpaguş –en el cargo apenas desde septiembre–, en lo que ambos definieron como “un diálogo entre hermanos”.
Antes de partir hacia Estambul, el Papa hizo algo que desbarató todos los horarios: al salir de la Nunciatura Apostólica de Ankara, ordenó al conductor reducir la velocidad para saludar, ventanilla bajada y mano en alto, a cientos de fieles –muchos de ellos cristianos ortodoxos y católicos de rito oriental– que lo esperaban bajo la lluvia frente a una pequeña parroquia. El gesto provocó un retraso de casi media hora en el vuelo interno, pero arrancó lágrimas y aplausos.
Próximos días: Estambul y el salto al Líbano
León XIV permanecerá en Estambul hasta el domingo 30 de noviembre. Mañana viernes celebrará misa privada en la Nunciatura y visitará la catedral del Espíritu Santo y la histórica iglesia de San Antonio de Padua en Beyoğlu, la más grande del país. El sábado se encontrará con la diminuta comunidad católica turca (apenas 25 000 personas) y mantendrá un encuentro ecuménico con el patriarca Bartolomé I.
El domingo, tras la misa en la catedral, pondrá rumbo a Beirut, donde iniciará la segunda parte de este viaje de seis días por Oriente Medio.
Turquía, país de mayoría musulmana suní con solo un 0,02 % de católicos, observa con curiosidad contenida la visita del primer Papa latinoamericano que lleva el número XIV. Por ahora, el mensaje que resuena en las calles de Ankara y Estambul es claro: León XIV llegó dispuesto a tender puentes en uno de los terrenos más complicados del planeta.

