Las monjas, de entre 87 y 101 años, nunca participaron en el cisma de Belorado y serán reubicadas en monasterios de la Federación de Clarisas
Un amplio dispositivo judicial, respaldado por la Guardia Civil, ha ejecutado este miércoles la orden del Juzgado de Instrucción nº 5 de Bilbao para trasladar a cinco clarisas de edad avanzada fuera del control de las exmonjas cismáticas de Belorado. Las religiosas Adoración, Lucía, Getsemaní, Pureza y Pilar, con edades comprendidas entre los 87 y los 101 años, han sido finalmente extraídas del monasterio de Orduña tras el tercer intento de las autoridades.
La operación, que comenzó a media mañana, incluyó la presencia de la autoridad judicial, un médico forense y agentes de la Benemérita. El auto judicial considera necesario custodiar y realojar a estas monjas ante indicios de posible abandono o atención deficiente en el convento, que carece de las instalaciones adecuadas para personas mayores y vulnerables.
Estas cinco religiosas forman la comunidad legítima de clarisas de Belorado y nunca se sumaron al cisma declarado por el resto de la comunidad en 2024. Su representante legal es el comisario pontificio designado por el Vaticano, el arzobispo de Burgos, Mario Iceta.
Tercer intento exitoso tras dos fracasos previos
La intervención de este miércoles es la tercera tentativa de ejecutar el traslado forzoso. El primer intento, el 31 de julio, coincidió con la sentencia de desahucio del monasterio de Belorado dictada por una jueza de Briviesca, pero la resistencia de las exclarisas lo impidió.
El segundo se produjo el 27 de noviembre durante un registro de la Guardia Civil por la presunta venta de obras de arte del patrimonio del monasterio. Representantes de la Federación de Clarisas intentaron entonces ejecutar la orden, sin éxito.
La oficina del Comisario Pontificio ha expresado en repetidas ocasiones su preocupación por el “temerario” traslado de estas monjas mayores desde Belorado a Orduña, un convento sin las condiciones mínimas para su atención. Según informes médicos previos, las religiosas presentan un grave deterioro cognitivo que las imposibilita para tomar decisiones conscientes sobre el conflicto.
Destino: acogida en monasterios federados
Tras la extracción, las cinco clarisas están siendo evaluadas médicamente conforme a las directrices judiciales. Una vez completada la valoración, serán trasladadas a otros monasterios pertenecientes a la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu.
En un comunicado, la oficina del Comisario Pontificio asegura que “serán felizmente acogidas por sus hermanas y recibirán la atención esmerada y fraterna que merecen”, permitiéndoles vivir según la Regla de Santa Clara que siempre han profesado.
Indignación de las exclarisas cismáticas
Por su parte, las exmonjas que declararon el cisma han reaccionado con duras críticas a través de vídeos en su cuenta de Instagram “Te hago luz”. Han calificado la operación como “un secuestro”, asegurando que las ancianas fueron sacadas “por la fuerza”, algunas “sin desayunar, sin medicación y sin asearse”.
También denuncian que la Guardia Civil las retuvo en la capilla del convento, impidiéndoles despedirse de sus compañeras mayores o conocer su estado de salud y tratamiento médico.
El conflicto de Belorado, que estalló públicamente en mayo de 2024 con la declaración de cisma y la supuesta sumisión al autodenominado “obispo” Pablo de Rojas, continúa generando tensiones judiciales y eclesiales más de un año después.


