El vicario del Papa para Roma preside el rito de clausura del Jubileo 2025 en la «madre de todas las iglesias» y urge a los fieles a ser «ministros de misericordia» en una ciudad marcada por desigualdades y dificultades

Con un gesto solemne y silencioso, el cardenal Baldassare Reina, vicario general de Su Santidad para la diócesis de Roma y arcipreste de la Basílica de San Juan de Letrán, cerró este sábado la Puerta Santa de la catedral romana, poniendo fin al Año Jubilar 2025 en la considerada «madre y cabeza de todas las iglesias».
El rito, celebrado en el atrio de la basílica, comenzó con el cardenal arrodillado en oración ante el umbral, para luego levantarse y cerrar la gran puerta bronzeada mientras inclinaba la cabeza en veneración.
Numerosos fieles se acercaron después al umbral cerrado, tocándolo con las manos en señal de recogimiento y oración.
«Al cerrar la Puerta Santa elevamos un himno de acción de gracias al Padre por todos los signos de su amor, pero con la certeza de que su abrazo de misericordia y paz permanece abierto a todos los pueblos«, declaró el cardenal Reina al inicio de la ceremonia.
Una ciudad donde «muchos han perdido la esperanza»
Durante la homilía de la misa posterior al cierre, ante la presencia del alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, y del prefecto de policía, Lamberto Giannini, el cardenal vicario trazó un duro diagnóstico de la realidad romana y mundial.
Denunció la «ausencia» que padecen muchos ciudadanos: falta de solidaridad entre periferia y centro, de atención a las dificultades económicas y existenciales, de fraternidad incluso dentro del propio presbiterio, de justicia en la política, de vínculos familiares sólidos y de paz en un mundo dominado por «la lógica del más fuerte».
«Quien sufre cargas, dolor e injusticias solo percibe ausencia«, advirtió Reina, subrayando que no se puede profesar la fe cristiana ignorando estas realidades. «Esta ausencia enmudece a Dios«, añadió, llamando a superar «toda inercia» para transfigurar la ciudad en todos sus ámbitos sociales y existenciales.
El cardenal invitó a los creyentes a seguir el ejemplo del apóstol Juan, «el discípulo amado» cuya memoria litúrgica se celebraba este 27 de diciembre, y a convertirse en «ministros de la misericordia de Dios» llevando al Señor a las calles de Roma.

El legado del Jubileo: cercanía y sinodalidad
Reina destacó que, aunque la Puerta Santa física se cierra, «el Resucitado la atraviesa» y sigue ofreciendo misericordia. Recordó que el Jubileo ha sido «un sacramento generalizado de la cercanía del Dios de las sorpresas» y dejó como herencia la necesidad de reconocer a todos como hermanos, incluso a quienes consideramos enemigos.
En la «nueva era» que comienza para la diócesis romana, el vicario papal pidió que la Iglesia de Roma sea «un laboratorio de sinodalidad» capaz de revelar la presencia del Señor haciéndose prójimo de todos, sin olvidar a nadie.
Agradecimientos y próximos ritos
Al final de la celebración, el cardenal expresó su gratitud a voluntarios, autoridades civiles y militares, y a monseñor Rino Fisichella, responsable del Jubileo. Recordó la cercanía del Papa León XIV y anunció el encuentro del pontífice con los jóvenes el próximo 10 de enero en el Aula Pablo VI.
La misa concluyó con el tradicional villancico italiano «Tu scendi dalle stelle«, interpretado por el coro diocesano dirigido por monseñor Marco Frisina.
La Puerta Santa de San Juan de Letrán, abierta el 29 de diciembre de 2024, fue la segunda en cerrarse tras la de Santa María la Mayor (25 de diciembre). Hoy domingo 28 de diciembre se cerrará la de San Pablo Extramuros, y el 6 de enero de 2026 el Papa León XIV presidirá el cierre definitivo en la Basílica de San Pedro.


