El Pontífice invita a custodiar la paz como don de Dios y a rechazar la lógica de que se garantiza mediante la preparación para la guerra
La Iglesia Católica celebra la 59ª Jornada Mundial de la Paz, bajo el lema propuesto por el Papa León XIV: “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”.
En su mensaje, publicado el pasado 18 de diciembre, el Santo Padre presenta la paz no como una idea abstracta ni una mera aspiración humana, sino como una realidad viva que “existe, quiere habitar en nosotros” y posee “una fuerza silenciosa capaz de iluminar la inteligencia, resistir la violencia y vencerla”.
Inspirado en San Agustín, León XIV subraya que los cristianos están llamados a entablar “una amistad indisoluble con la paz”, siguiendo el camino trazado por Cristo resucitado. Jesús, recuerda el Papa, encarnó una paz desarmada: “desarmada fue su lucha”, una paz que no se impone por la fuerza, sino que transforma desde el amor y la entrega total.
Rechazo a la preparación bélica como garantía de paz
El Pontífice advierte contra la peligrosa creencia de que la paz se asegura preparando la guerra, una lógica que, según denuncia, genera relaciones internacionales basadas en el miedo, el dominio de la fuerza y la desconfianza, en lugar del derecho, la justicia y la confianza mutua.
En un mundo donde la agresividad se infiltra tanto en la vida familiar como en la pública, el Papa invita a no destruir puentes ni quedarse en el reproche, sino a elegir la escucha y el encuentro, incluso cuando sea difícil comprender al otro.
La bondad y la humildad, armas desarmantes
Para construir una paz verdaderamente desarmante, León XIV propone la mansedumbre y la bondad como caminos privilegiados. “La bondad es desarmante”, afirma, y recuerda la imagen del Niño Dios en el pesebre: en su fragilidad se manifiesta una fuerza capaz de cambiar corazones, cuestionar decisiones belicistas y mover a la renuncia de las armas.
El mensaje concluye con una afirmación rotunda: la paz no es una utopía, sino algo posible. Entre los caminos privilegiados, el Papa señala el diálogo ecuménico e interreligioso, una diplomacia desarmada, la mediación, el respeto al derecho internacional y el cumplimiento responsable de los compromisos entre naciones.
Esta, insiste León XIV, es la paz de Cristo resucitado: humilde, perseverante y procedente de “Dios que nos ama a todos incondicionalmente”.
La Jornada Mundial de la Paz fue instituida por San Pablo VI en 1968 y se celebra cada 1 de enero, coincidiendo con la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.


