El prefecto Lamberto Giannini califica el Año Santo de la Esperanza como “sumamente positivo” e histórico, y destaca la colaboración ciudadana, el voluntariado y la coordinación institucional como claves del éxito
Con la clausura ayer de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, Roma pone fin a un Jubileo extraordinario que atrajo a más de 33 millones de peregrinos y que transcurrió sin ningún incidente grave de seguridad, según valoró el prefecto de la capital italiana, Lamberto Giannini.
En declaraciones recogidas en vísperas del cierre del Año Santo de la Esperanza, Giannini subrayó que el balance es “sumamente positivo” gracias a “un gran trabajo de prevención” y a una “meticulosa prestación de servicios”. “No nos encontramos con ningún acontecimiento desfavorable ni que perturbara el evento”, afirmó, añadiendo que los visitantes percibieron “gran serenidad” y pudieron centrarse plenamente en el aspecto espiritual.
Colaboración institucional y espíritu de equipo
El prefecto destacó la “armonía” entre las distintas fuerzas de seguridad. Agradeció expresamente al comisario de Policía, Massucci; al general de los Carabineros, Pecci; al general de la Guardia di Finanza, Franzese (recién cesado), y al comandante de la policía local, De Sclavis. “Hubo un gran sentido de camaradería y espíritu de equipo”, señaló.
Giannini comparó la organización con el Jubileo del 2000, cuando él trabajaba en la Jefatura de Policía. “Hoy amenazas como los drones eran inimaginables entonces”, explicó, destacando el uso de tecnologías avanzadas de las Fuerzas Armadas para neutralizar riesgos aéreos.
Durante el año se celebraron numerosas mesas redondas en la Prefectura con hasta 47 instituciones involucradas, incluyendo servicios sanitarios y personal médico militar, que resultaron clave en los momentos de máxima afluencia.
Los romanos y los voluntarios, protagonistas
Más allá de las instituciones, Giannini reservó palabras especiales para los ciudadanos de Roma y los miles de voluntarios llegados de toda Italia. “Los romanos no solo fueron pacientes ante las obras y los inconvenientes, sino protagonistas absolutos”, afirmó. Recordó momentos como el funeral del papa
Francisco, el paso de sus restos por los Foros Imperiales o la acogida a los jóvenes durante su Jubileo específico
Sobre los voluntarios, el prefecto los definió como “un recurso valioso” por su profesionalidad, formación y disposición a colaborar en tareas de orden público y asistencia.
Para Giannini, el Jubileo 2025 supuso “una prueba constante” para una ciudad acostumbrada a grandes eventos, pero que este año añadió la dimensión espiritual y el desafío de proyectar paz en un mundo marcado por conflictos.
“Roma ha sido portadora de un mensaje de paz ante tantas guerras que podrían haber afectado la seguridad del evento”, declaró. Y aunque la Puerta Santa ya está cerrada, el prefecto aseguró que el compromiso continúa: “Nos deja un importante mensaje de esperanza, aceptación y solidaridad. Roma debe seguir siendo siempre un ejemplo de paz para todos”.
Con más de 33 millones de peregrinos registrados, el Año Santo de la Esperanza pasa a la historia como uno de los más concurridos y pacíficos de la era moderna.

