La Basílica de San Pedro no se convertirá en un destino de alta cocina
Tras el revuelo mediático causado por rumores sobre la apertura de un exclusivo bistrot en las alturas del templo, la Oficina de Comunicaciones de la Basílica ha salido al paso para delimitar los planes reales de remodelación de su famosa terraza. El plan: Descongestión y acogida
El objetivo principal de la Santa Sede no es comercial, sino logístico. Ante el aumento imparable del flujo de visitantes, la administración estudia una ampliación de la superficie transitable en la azotea del templo.
Según el comunicado oficial, la meta es doble:
Aliviar la presión: Disminuir las aglomeraciones en el interior de la Basílica.
Fomentar el recogimiento: Crear un entorno más fluido que permita a los fieles mantener una actitud de oración y respeto.
¿Qué pasará con el servicio de restauración?
Lo que hoy existe es un pequeño punto de refrigerio que apenas da abasto. El proyecto contempla su ampliación, pero bajo estrictas condiciones:
Estilo sobrio: Se descarta cualquier estética de restaurante de lujo o bistrot moderno.
Respeto al entorno: El diseño deberá integrarse con la arquitectura y la sacralidad del edificio.
Enfoque en el peregrino: El servicio estará orientado a satisfacer necesidades básicas de descanso e hidratación de quienes realizan el ascenso.
«Se habilitarán espacios donde se podría ampliar la pequeña cafetería ya existente, con un estilo adecuado al contexto y respetuoso de la sacralidad del lugar«, aclaró la Oficina de Comunicaciones.


