El Pontífice inaugura oficialmente el VIII Centenario del templo gótico con una carta en la que ensalza su valor espiritual y cultural para la cristiandad
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La historia y la fe se han dado cita este jueves en Toledo. Con motivo del inicio de las celebraciones por el 800º aniversario de la colocación de la primera piedra de la Catedral de Toledo, el Papa León XIV ha enviado un mensaje de gratitud y esperanza a la archidiócesis, marcando el comienzo de un bienio que convertirá a la ciudad en el epicentro cultural de España.
En la misiva, leída por el nuncio apostólico Monseñor Piero Pioppo, el Santo Padre calificó el 2026 como un «tiempo de gracia, perdón y misericordia«. El Papa recordó el hito histórico de 1226, cuando el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada y el rey san Fernando III iniciaron la construcción sobre la antigua basílica visigótica, dando origen a lo que hoy es un símbolo universal del arte gótico.
Un despliegue cultural sin precedentes
El centenario no será solo una efeméride religiosa, sino una apuesta ambiciosa por el diálogo entre el arte y la sociedad. Entre los puntos más destacados del programa destacan:
La gran exposición “Primada”: A partir del 25 de mayo, la catedral albergará más de 350 obras maestras. La muestra incluirá tesoros de maestros como El Greco, Velázquez y Zurbarán, permitiendo un recorrido por ocho siglos de creación humana.
Renovación musical: Se potenciará la histórica liturgia Hispano-Mozárabe, un tesoro sonoro único que la Catedral de Toledo ha preservado celosamente.
Compromiso social: León XIV insistió en que la efeméride no olvide «las nuevas pobrezas«, instando a la comunidad a que el brillo del patrimonio no opaque la labor caritativa.
Hacia un Año Jubilar
El punto álgido de esta conmemoración llegará el 25 de octubre de 2026, fecha en la que se abrirá oficialmente el Año Jubilar. Este periodo de peregrinación y renovación espiritual se extenderá hasta finales de 2027, atrayendo a visitantes y fieles de todo el mundo.
«Que este aniversario sea un impulso para el presente y el futuro de la fe«, concluyó el Pontífice, encomendando a los toledanos a la protección de la Virgen del Sagrario.


