Restauración del lugar donde nació Jesús
Expertos inician una intervención de «cirugía fina» en el lugar exacto del Nacimiento de Jesús. La obra busca preservar la roca original y los tesoros artísticos tras siglos de desgaste por el tiempo y la devoción.
Tras una década de trabajos estructurales en la Basílica de la Natividad, la mirada de los restauradores desciende ahora al corazón mismo del cristianismo. La Custodia de Tierra Santa ha anunciado oficialmente el inicio de la restauración de la Gruta de la Natividad en Belén, el espacio subterráneo donde, según la tradición, la Virgen María dio a luz al Salvador.
Este proyecto no es una obra civil cualquiera; se trata de un desafío técnico y espiritual sin precedentes en el sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Un rescate entre el incienso y la historia
La intervención se centrará en el espacio más íntimo del templo, que durante siglos ha acumulado el hollín de las velas y el desgaste del paso constante de millones de peregrinos. Los expertos se enfrentan a la delicada tarea de limpiar la roca natural y consolidar las estructuras sin romper la atmósfera de recogimiento que caracteriza al lugar.
«Restaurarla no es solo una obra de ingeniería, es un acto de custodia de nuestra memoria espiritual«, han señalado fuentes cercanas a la Custodia.
Las claves de la intervención:
Limpieza profunda: Se eliminarán capas de hollín centenario para revelar la textura original de la cueva.
Restauración artística: Los altares del Nacimiento y del Pesebre serán intervenidos bajo técnicas de «cirugía fina».
Modernización invisible: Se instalarán nuevos sistemas de iluminación y ventilación diseñados para proteger el microclima de la gruta sin alterar la experiencia del fiel.
El vínculo con el peregrino riojano
Pese a la distancia geográfica, la noticia ha resonado con fuerza en la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Para los fieles de La Rioja, Tierra Santa representa el «quinto evangelio«, un destino recurrente en las rutas de peregrinación diocesanas.
La culminación de estas obras asegura que los próximos grupos de riojanos que crucen la Puerta de la Humildad encuentren un espacio dignificado. Allí, la famosa inscripción latina Hic de Virgine Maria Jesus Christus natus est («Aquí nació Jesucristo de la Virgen María«) lucirá con una claridad renovada, conectando el pasado bíblico con el futuro de la fe global.

