La tradicional ceremonia, presidida por sor Raffaella Petrini, resalta la esperanza y la luz que Dios ofrece a la humanidad en un contexto marcado por el cierre del Jubileo y el aniversario de san Francisco de Asís
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En una emotiva ceremonia celebrada al atardecer del 15 de diciembre en el hemiciclo del columnado de Bernini, la Plaza de San Pedro acogió la inauguración del belén y el encendido del árbol de Navidad, dos símbolos que acompañan cada año la preparación para las fiestas navideñas en el corazón de la Iglesia católica.
El acto fue presidido por sor Raffaella Petrini, presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, quien destacó que tanto el Nacimiento como el abeto son “signos visibles de la esperanza y la luz que el Señor continúa derramando sobre la humanidad”. La religiosa subrayó que el belén de este año, titulado Tu scendi dalle stelle en homenaje al famoso villancico de san Alfonso María de Ligorio, busca “evocar la maravilla” ante el misterio de la Encarnación.
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Un belén inspirado en la tradición campana
El Nacimiento, donado por la diócesis de Nocera Inferiore-Sarno y los municipios del Agro Nocerino-Sarnese, recrea elementos arquitectónicos emblemáticos de la zona: el Baptisterio de Santa María Mayor en Nocera Superiore, la fuente Helvius de San Egidio del Monte Albino y patios típicos de la región. Estos escenarios, que en su día habitaron san Alfonso María de Ligorio y los siervos de Dios Enrico Smaldone y Alfonso Russo, sirven de fondo a una escena de 17 x 12 metros y hasta 7,70 metros de altura, diseñada por el arquitecto Silvio Di Monaco y con figuras de tamaño natural realizadas por el maestro belenista Federico Iaccarino.
Un abeto de 25 metros desde los Alpes italianos
El árbol de Navidad, un abeto noruego de 25 metros y 8.000 kilogramos procedente de Val d’Ultimo (provincia de Bolzano), fue donado por los municipios de Lagundo y Ultimo, pertenecientes a la diócesis de Bolzano-Bressanone. Al encenderse, sus cientos de luces intermitentes en colores cambiantes iluminaron la plaza repleta de fieles, peregrinos y turistas.
Mensajes de paz y fraternidad
Durante la ceremonia, sor Petrini recordó la figura de san Francisco de Asís —cuyo 800 aniversario de la muerte se conmemorará próximamente— como inventor de la primera representación viviente del Nacimiento en Greccio en 1223. “La verdadera paz es un don de Dios y no meramente fruto del esfuerzo humano”, afirmó, citando al papa León XIV, y llamó a “encarnarla en un estilo de vida concreto”.
Los obispos Giuseppe Giudice (Nocera Inferiore-Sarno) e Ivo Muser (Bolzano-Bressanone) también intervinieron. Monseñor Giudice describió el belén como un “icono realista” que ofrece “una señal fiable de esperanza” en medio de las dificultades del mundo contemporáneo, mientras que monseñor Muser resaltó el simbolismo luminoso del árbol como “promesa de una presencia que nunca nos abandona”.
Audiencia con León XIV y otro belén en el Aula Pablo VI
Horas antes, el papa León XIV recibió en audiencia a las delegaciones donantes en el Aula Pablo VI, donde se inauguró un segundo belén titulado Nacimiento Gaudium, obra de la artista costarricense Paula Sáenz Soto. Esta instalación, promovida con la Embajada de Costa Rica, incluye una Virgen María embarazada durante el Adviento —que será sustituida por la Madre adorando al Niño en Nochebuena— y 28.000 cintas de colores que representan vidas salvadas del aborto gracias a la oración y el acompañamiento.
Hasta el Bautismo del Señor
Tanto el belén como el árbol de la Plaza de San Pedro permanecerán expuestos hasta el domingo 11 de enero de 2026, fiesta del Bautismo del Señor. La madera del abeto será reciclada para fines benéficos, y de sus ramas se extraerán aceites esenciales.
Para 2026 ya se anunciaron los próximos donantes: el belén de la plaza será obra de la Asociación Italiana Amigos del Belén de Atessa (Chieti), mientras que el árbol procederá del municipio de Terranova di Pollino (Potenza). El Nacimiento del Aula Pablo VI correrá a cargo de la Fundación del Carnaval de Viareggio (Lucca).
Con estas instalaciones, el Vaticano invita una vez más a contemplar la “pequeñez de un niño” mediante la cual, según las palabras del papa León XIV, “Dios se hace cercano a la humanidad”.

