Bajo el legado de Santa Josefina Bakhita, el Papa León XIV hace un llamado global a erradicar la esclavitud moderna y denuncia el auge de la «ciberesclavitud»
Este 8 de febrero, la comunidad internacional y la Iglesia Católica conmemoran la 12ª Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. Bajo el lema «La paz comienza con la dignidad», la jornada de 2026 busca visibilizar un drama que afecta a 27 millones de personas en todo el mundo, según cifras de las Naciones Unidas.
La fecha no es casual: coincide con la festividad de Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que, tras ser secuestrada y torturada en su juventud, se convirtió en el símbolo universal de la lucha contra la esclavitud y el perdón cristiano.
Un flagelo alimentado por el conflicto y la tecnología
En su mensaje oficial, el Papa León XIV ha vinculado directamente la paz global con el respeto a la integridad humana. El Pontífice advirtió que la inestabilidad geopolítica y la brecha económica actual son el «caldo de cultivo» perfecto para los traficantes, quienes se ensañan con mujeres, niños y migrantes.
Sin embargo, la mayor alerta del Papa se centró en una amenaza emergente: la esclavitud cibernética.
«Las personas son atraídas a esquemas fraudulentos y actividades delictivas en línea, donde la víctima es coaccionada a asumir el papel de perpetrador«, denunció el Santo Padre, señalando que estos delitos son síntomas de una cultura que ha perdido la capacidad de amar.
Agenda de actos en el Vaticano
La conmemoración ha contado con una semana de actividades intensas que culminan este domingo:
Talleres y vigilias: Del 4 al 8 de febrero se realizaron encuentros de formación y una procesión de antorchas en Roma.
Oración Ecuménica: La Basílica de Santa María en Trastevere acogió una vigilia de oración por las víctimas.
Celebración Central: Tras el rezo del Ángelus, el Cardenal Vincent Nichols presidirá una solemne Eucaristía en la Basílica de San Pedro.
Cifras que alarman
El informe citado por el Vaticano subraya que la trata no es un problema del pasado, sino una crisis humanitaria vigente. Los 27 millones de víctimas actuales superan en muchos casos los registros de siglos anteriores, impulsados ahora por el tráfico de drogas, la explotación laboral y el engaño en redes sociales.
La jornada concluye con un llamado a la acción ciudadana para «resistir la indiferencia«, instando a los gobiernos y a la sociedad civil a no mirar hacia otro lado frente a la explotación de los más vulnerables.




