El comunicólogo Rixio Gerardo Portillo Ríos lanza en el Vaticano una obra que transforma las enseñanzas del Papa en un decálogo práctico para combatir la polarización y los discursos de odio
En un mundo donde el ruido digital y la polarización parecen asfixiar el entendimiento, surge una propuesta que busca devolverle el aire a la convivencia social. El pasado lunes 26 de enero, Roma fue el escenario de la presentación de “Diálogo, la vía propuesta por el Papa Francisco”, la más reciente obra del profesor y comunicólogo venezolano Rixio Gerardo Portillo Ríos.
El libro no es solo un análisis académico; es una hoja de ruta. Basándose en la premisa de que «el diálogo es el oxígeno de la paz«, Portillo Ríos explora cómo el Pontífice argentino ya fallecido que ha convertido esta herramienta en el eje de su magisterio, desde sus discursos oficiales hasta su praxis más cotidiana.
De la teoría al «decálogo» cotidiano
La presentación, realizada en el Focolare Meeting Point, contó con la participación de figuras clave como Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, quien destacó la capacidad de la palabra para humanizar las relaciones.
Lo que diferencia a esta obra es su enfoque pragmático. Portillo Ríos propone un «Decálogo del diálogo«, una serie de diez pasos extraídos de las encíclicas Laudato si’ y Fratelli tutti.
«El diálogo es una característica identitaria de la persona, algo tan natural como respirar», afirmó el autor durante el evento.
Este método busca que conceptos como la «ternura» o la «misericordia» —a menudo confinados al ámbito religioso— se conviertan en verbos de acción para ciudadanos, políticos y comunidades vecinales.
Una brújula contra el odio
El autor, radicado en México, subraya que la propuesta del Papa Francisco se sostiene sobre una tríada fundamental:
Cultura del encuentro: El hábito diario de acercarse al otro.
Diálogo: El método para discernir y entender la diferencia.
Fraternidad: El objetivo final de la convivencia global.
En un contexto marcado por la segregación y la violencia verbal en redes sociales, el libro de Portillo Ríos —que cuenta con el prólogo de Monseñor Edgar Peña Parra— hace un llamado urgente a «rescatar la dimensión humana» de la comunicación. La obra sostiene que el diálogo requiere entrenamiento: implica la valentía de escuchar sin levantar la voz y la disposición de tener un corazón abierto hacia lo distinto.
El legado de un pensador profundo
Más allá de su imagen mediática, el libro posiciona a Francisco como un pensador cuyas propuestas ofrecen herramientas concretas para la supervivencia de la sociedad global. Para el autor, el mensaje es claro: la fraternidad no es un accesorio opcional, sino un requisito esencial para la vida.

