En la Plaza San Pedro, con motivo de la fiesta de San Antonio Abad, se renovó la tradicional bendición de los animales. En la Plaza Pío XII, gracias a la colaboración de Coldiretti y agricultores italianos, en su 190 Aniversario se ha montado una granja al aire libre, poblada por ganadería y mascotas de diferentes asociaciones de agricultores. Vacas, burros, caballos, ovejas, pollos, pero incluso perros y gatos han ofrecido una imagen concreta e inmediata de la conexión entre el hombre, la naturaleza y la criatura
También han habido perros de las unidades caninas de la Policía Estatal y Carabinieri, junto con unidades de caballería del Ejército, los típicos caballos italianos no faltan. Muchos romanos presentes junto a sus mascotas. El cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la basílica de San Pedro, compartiendo la bendición de los animales. Un simple gesto pero lleno de significado, que exige el deber de tutela, respeto y cuidado para toda forma de vida y que se ha demostrado en esta festividad de San Antonio Abad.
El mensaje que ha acompañado la celebración se articula en muchos niveles. Por un lado, atención al respeto a la naturaleza y a los animales; por otro, valorar el trabajo rural, agricultura y criadores, guardianes diarios de un equilibrio frágil pero esencial para el bien común.
La festividad de San Antonio Abad también recuerda una profunda dimensión bíblica. Los animales pasan por la historia de la salvación como señales del mensaje de Dios: desde la paloma de Noé, símbolo de paz y alianza, hasta el sacrificio del cordero con Abraham; desde el cuervo que alimenta al profeta Elías, hasta el buey y burro de la noche de Belén, testigos silenciosos de la Encarnación.
En esta perspectiva, la bendición se convierte en una invitación para reconocer a Dios como el guardián de toda creación, aquel que bendice a cada criatura, grande o pequeña, y confía al hombre la responsabilidad de guardarla con respeto, cuidado y gratitud.











